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martes, 24 de junio de 2008

Obesidad y depresión: Una patología puede conducir hacia la otra

Al igual que la obesidad, que afecta a millones de personas en el mundo, la depresión está en franco ascenso . Este trastorno es mucho más profundo, duradero y difícil de tratar que las tristezas o miedos normales. Puede afectar profundamente la vida de quienes la sufren, con síntomas como la angustia constante, la desesperanza, la irritabilidad o la pérdida de interés por todo. En los casos más graves puede incluso llevar al suicidio.

El estudio publicado en la revista Psicología Clínica: Ciencia y Prácticaanalizó a fondo la relación entre la obesidad y la depresión, es decir cómo una patología puede conducir hacia la otra .

Los autores explicaron que a las personas con obesidad les afecta tanto su apariencia como la conciencia de que su salud está en peligro. Un dato a tener en cuenta es que ambas sensaciones son mucho más frecuentes entre los hombres y mujeres de clases económicamente altas , que son más concientes de su aspecto y de los riesgos que implican esos kilos de más.

Por otro lado, la depresión tiene efectos sobre el cuerpo, ya que los niveles de hormonas cambian y el sistema inmune se resiente. La tristeza altera la forma normal de comportarse y, por lo tanto, no se pueden cuidar bien a sí mismos, comen demasiado o se niegan a seguir una dieta. Toda esta batería de síntomas hace que sea mucho más probable que aumenten peligrosamente de peso.

Los autores del estudio recalcaron que ambas enfermedades se deben tratar en paralelo , en vez de atender a cada una por separado. Recomendaron el ejercicio y las terapias de reducción de stress para ambos males, y aconsejaron tener cuidado con las dietas y los antidepresivos , ya que las primeras cambian el estado de ánimo y los segundos pueden causar un aumento de peso.

martes, 3 de junio de 2008

Ejercicio: Un doble efecto contra el sobrepeso.

En un pequeño estudio sobre adultos con sobrepeso y obesidad, un programa de tres meses de ejercicio aeróbico sin modificar la alimentación redujo significativamente el nivel de grasa corporal y provocó una disminución espontánea del consumo diario de calorías.

La cantidad de peso perdido y la reducción de las calorías diarias estuvieron directamente relacionadas con los niveles en sangre de una proteína llamada factor neurotrófico cerebral (BDNF, por su sigla en inglés).

"La disminución del consumo diario de calorías estaría relacionada con el efecto de la BDNF", dijo el doctor Henry Anhalt, de Animas Corporation, en West Chester, Pensilvania, en la reunión anual de la Sociedad de Endocrinología, en San Francisco.

"Es posible que el aumento de este compuesto suprima el apetito, aunque no lo probamos de manera directa", agregó Anhalt durante una conferencia de prensa.En el estudio, el equipo dirigido por la doctora A. Verónica Araya, del Hospital de Clínicas de la Universidad de Chile, en Santiago, analizó los niveles en sangre del BDNF antes y después de tres meses de ejercicio aeróbico.

En el estudio participaron 15 hombres y mujeres con sobrepeso y obesidad. Los siete hombres y las ocho mujeres de 26 a 51 años hicieron ejercicio sobre una cinta para caminar y una bicicleta fija.Al finalizar los tres meses de actividad, los participantes habían adelgazado y reducido el perímetro de cintura y el porcentaje de grasa corporal.
El equipo registró también en los participantes una disminución de la presión y del consumo de calorías diarias, al mismo tiempo que aumentaban los niveles en sangre del BDNF. Araya declaró mediante un comunicado: "Es importante conocer los factores que participan en la respuesta a las distintas terapias para bajar de peso porque así podremos hallar un marcador que nos adelante la respuesta a cada intervención".

FUENTE: Megan Rauscher, Reuters Health (Nueva York)

martes, 13 de mayo de 2008

Científicos afirman que ciertas personas constantemente producen nuevas células grasas, o adipocitos, para reemplazar las que mueren

Un nuevo estudio asegura que si su disposición genética lo hace tener más células grasas, ninguna dieta que haga logrará reducir su masa corporal.

La gente obesa genera más células grasas que los delgados. En un hallazgo sobre la forma como el ser humano regula su grasa corporal, científicos afirman que ciertas personas constantemente producen nuevas células grasas, o adipocitos, para reemplazar las que mueren. Y es la gente con sobrepeso la que más genera y reemplaza estas células, afirma el estudio publicado en la revista Nature.

Es por eso que su grasa corporal seguirá igual a pesar de las dietas que hagan. Hasta ahora se pensaba que los adultos no pueden producir nuevos adipocitos, las células que se acumulan en el estómago y cintura a medida que engordamos.

Se creía que el aumento de grasa corporal se producía al incorporar más lípidos en los adipocitos ya existentes y de esta forma se establecía el peso (delgado, con sobrepeso u obeso).

Sin embargo, el nuevo estudio llevado a cabo en el Instituto Karolinska, en Estocolmo, descubrió que el adulto humano constantemente produce nuevos adipocitos, independientemente de su peso, sexo o edad.

La investigación estudió a 687 pacientes, tanto obesos como delgados, que perdieron grandes cantidades de peso. Se registró el número y el tamaño de sus adipocitos, así como su edad, sexo, e índice de masa corporal. Al comparar estos datos con información similar de estudios previos con niños, los científicos encontraron que el número promedio de adipocitos aumenta hasta los 20 años aproximadamente.


Según el estudio el número de células grasas se establece en la adolescencia. Y después permanece relativamente constante y estrechamente relacionado con el índice de masa corporal del individuo. Los científicos también midieron a 20 personas obesas dos años después de que habían sido sometidas a una cirugía de banda gástrica para reducir el consumo de alimentos.

A pesar de que los individuos habían perdido en promedio 18% de su peso corporal, los investigadores encontraron que el número de adipocitos seguía siendo el mismo. Y esto se debía que los adipocitos constantemente mueren y son reemplazados.

"Esto explica porqué es tan difícil perder peso y mantener esa pérdida" afirma la doctora Kirsty Spalding quien dirigió el estudio.

Los investigadores esperan ahora descubrir cómo se regula este reabastecimiento de adipocitos.

Y quizás, dicen, sería posible diseñar nuevos fármacos capaces de interferir con este proceso, lo cual podría potencialmente ayudar a la gente a mantener su pérdida de peso una vez que la ha logrado.

Otros expertos, sin embargo, no se muestran convencidos con la idea de que el número de células grasas se establece durante la adolescencia.

Se sabe que en el tejido adiposo del adulto hay otros tipos de células, y aunque algunas no contienen grasas son capaces de hacerlo bajo ciertas condiciones nutricionales.

Es por eso que se necesitarán más investigaciones antes de concluir que cuando el ser humano llega a la adolescencia perdió toda oportunidad de deshacerse de las células grasas que ya posee.

FUENTE: BBC News

martes, 6 de mayo de 2008

Descubren nuevas variaciones genéticas causantes de la obesidad

La ciencia lo tiene cada vez más claro: la obesidad también es cuestión de genes. Justo un año después de que investigadores británicos relacionaran por primera vez un gen -el FTO- con un mayor riesgo de obesidad, un equipo internacional da un paso más al descubrir nuevas variaciones genéticas que hacen que los adultos que las presentan sean hasta 3,8 kilos más gordos que quienes no las tienen.

El estudio que ha llegado a este hallazgo, publicado en 'Nature Genetics', ha sido realizado con muestras de ADN de 90.000 personas que se han prestado voluntarias para la causa. Gracias a este exhaustivo análisis, los ciudadanos a partir de ahora pueden echar la culpa de su exceso de kilos al MC4R, un gen que los autores han descubierto que está detrás de la obesidad.

"Varios grupos ya habían apuntado que algunas variantes en el gen MCR4 eran responsables de ciertos tipos de obesidad, especialmente la que afecta a familias enteras. Sin embargo, ahora hemos podido corroborar este punto y además averiguar nuevas variantes que afectan a más personas de las que se creía", explica en las páginas de la revista científica la doctora Ruth Loos, coordinadora de la investigación, en la que han colaborado 77 instituciones del Reino Unido, EEUU, Francia, Alemania, Italia, Finlandia y Suecia.

En concreto, el equipo ha visto que quienes presentan estas variantes del gen MCR4 pesan una media de 1,5 kg más que el resto. Si además presentan las variantes del gen FTO, descubierto en 2007, la diferencia de peso respecto a las personas que no las tienen es de casi 4 kilos (3,8). Por su parte, el perímetro abdominal es 2 centímetros mayor por culpa de estos genes.

Los efectos de estas variantes genéticas son aún más llamativos en los niños. En un estudio con casi 6.000 pequeños con edades entre los cuatro y los siete años, los investigadores encontraron que aquellos que tenían las variantes genéticas pesaban casi dos veces más que los chicos sin estos genes. Este aumento de peso fue resultado, casi exclusivamente, de un incremento del tejido adiposo, sin aumento de la masa muscular.

La herencia de los antepasados

La recién descubierta secuencia genética, que se relaciona con la obesidad y también con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, es más frecuente en las personas con antepasados indio-asiáticos que en aquellas con ascendencia europea, según recoge el estudio, que ha sido financiado por la Fundación Británica del Corazón.

"Hasta ahora, conocemos poco sobre el componente genético de las enfermedades relacionadas con la obesidad, como los trastornos cardiovasculares o la diabetes", explica el profesor Jaspal Kooner, otro de los investigadores del Imperial College de Londres. "Encontrar esta estrecha relación entre una secuencia genética y sus efectos sobre la obesidad es muy importante, porque nos deja en una buena posición para identificar a aquellas personas que, por sus genes, son más propensas a desarrollar patologías coronarias y poner medidas de prevención", añade Kooner.

"El papel preciso que juegan estas variantes todavía tenemos que aclararlo, pero esta investigación nos permite empezar a comprender mejor las consecuencias biológicas que experimentan las personas que las tienen", dice la doctora Ines Barroso, una de las autoras. Los investigadores se centrarán ahora en ver cómo las variantes genéticas afectan a la actividad de la proteína MC4R, que interviene en la regulación del apetito y el consumo de energía.

No obstante, a pesar de su descubrimiento, el equipo destaca que "aunque la genética puede afectar a la gordura y al índice de masa corporal, son sólo una parte de la historia: los estilos de vida, el ejercicio y una dieta sana son esenciales para controlar el peso".

FUENTE: Isabel F. Lantigua - Diario El Mundo

Las embarazadas obesas tienen más tiempo de gestación

Las embarazadas con sobrepeso u obesidad en el primer trimestre y las mujeres con mayor variación del peso corporal durante la gestación son más propensas a tener embarazos más prolongados y con más complicaciones que el resto de las mujeres, indicó un nuevo estudio.

El equipo dirigido por la doctora Fiona C. Denison, de la University of Edinburgh, en el Reino Unido, analizó los datos del Registro Clínico de Nacimientos de Suecia en relación con las mujeres que habían tenido hijos entre 1998 y el 2002.

En 143.519 embarazos, el 6,8 por ciento había ocurrido "más allá de la fecha prevista", es decir, con más de 42 semanas de gestación. Un embarazo normal dura 40.

Comparadas con las mujeres con índice de masa corporal normal (IMC), las embarazadas con IMC alto durante el primer trimestre y con mayor aumento de peso durante toda la gestación tuvieron embarazos más prolongados.

Tener sobrepeso u obesidad durante el primer trimestre también estuvo relacionado con una menor probabilidad de tener un parto a término espontáneo, mientras que ser obesa estuvo asociado con un mayor riesgo de nacimiento de un feto muerto, diabetes gestacional y necesidad de cesárea.

"La obesidad materna es un riesgo importante para la salud de la madre y el feto durante el embarazo y nuestro estudio confirma los resultados de estudios previos de que la obesidad está relacionada con complicaciones graves, como nacimiento de un feto muerto, parto por cesárea y diabetes gestacional o hipertensión inducida por el embarazo", concluyó el equipo.

"Si a la población obstétrica obesa se le insistiera más en mantener un estilo de vida saludable, con actividad física y alimentación sana, que son más frecuentes en las mujeres de bajo peso, los resultados obstétricos mejorarían", señalaron los autores.

FUENTE: British Journal of Obstetrics and Gynecology, mayo del 2008

martes, 29 de abril de 2008

Componentes similares a la 'Aspirina' podrían prevenir la diabetes tipo 2

Un estudio dirigido por José Manuel Fernández Real, del Instituto de Investigación Biomédica de Girona y del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), muestra que los componentes similares a la 'Aspirina' podrían prevenir la diabetes tipo 2 en personas con obesidad. El trabajo se publica en la revista 'Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism'.

Los resultados mostraron que los componentes similares a la 'Aspirina', denominados salicilatos, aumentaban la cantidad de insulina producida por personas obesas sanas. La obesidad está asociada con la resistencia a la insulina, el primer paso hacia la diabetes tipo 2.

La 'Aspirina' y otros salicilatos son conocidos por reducir la glucosa en sangre en pacientes diabéticos. La investigación revela un efecto beneficioso similar entre los individuos obesos al aumentar la cantidad de insulina secretada a la circulación sanguínea.

Según explica José Manuel Fernández Real, "la administración de salicilato condujo a una reducción de las concentraciones de glucosa en suero. Estos descubrimientos subrayan la importancia de realizar más investigaciones sobre el posible beneficio terapéutico de la 'Aspirina' en la lucha contra la diabetes tipo 2".

En su estudio, los españoles evaluaron los efectos del triflusal, un derivado de salicilato, sobre 29 mujeres y 9 hombres. La edad media de los participantes era de 48 años y su índice de masa corporal (IMC) medio de 33,9. Un IMC superior a 30 se considera obesidad. Durante entre tres y cuatro semanas de tratamiento, estas personas recibieron una dosis de 600 miligramos (mg), 900 mg o placebo una vez al día.

Los investigadores descubrieron que la administración de triflusal conducía a una disminución de la glucosa de combustión rápida en suero. Contrariamente a sus expectativas, la sensibilidad a la insulina no cambió de forma significativa durante el estudio. La secreción de insulina, sin embargo, aumentó de forma significativa en relación al tamaño de la dosis.

Junto con los estudios en humanos, los investigadores también realizaron estudios en laboratorio sobre las células productoras de insulina, conocidas como isletas de Langerhans, de ratones y humanos. Los autores observaron que el triflusal aumentaba de forma significativa la insulina secretada por estas células.

"Se ha reconocido que la terapia de aspirina mejora la tolerancia a la glucosa y reduce los requerimientos de insulina en sujetos diabéticos. Hasta donde sabemos, este es el primer estudio que muestra que los salicilatos bajaban la glucosa en suero en sujetos obesos no diabéticos. Creemos que este efectos se debió a un aumento previo no esperado en la secreción de insulina en vez de a una mejora en la sensibilidad a la insulina", explica Fernández Real.

FUENTE: Europa Press

martes, 18 de marzo de 2008

Relacionan la diabetes con el riesgo de cáncer de endometrio

Un estudio indicó que la diabetes tipo 2 está vinculada con el cáncer del tejido interno de la pared uterina (endometrio), independientemente de la existencia o no del resto de sus factores de riesgo.

"Observamos una asociación positiva en casi todos los estudios sobre diabetes tipo 2 en cuanto a la incidencia del cáncer de endometrio", escribió el equipo dirigido por la doctora Babette S. Saltzman, del Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle.

Los resultados del estudio fueron publicados en American Journal of Epidemiology.

"Dado el efecto adverso de la obesidad sobre la incidencia de la diabetes y del cáncer de endometrio, los investigadores ajustaron la información sobre obesidad en varios de esos estudios", sostuvo el equipo.

"Todos hallaron, aunque sea en distintos niveles, que la diabetes estaba independientemente relacionada con el cáncer de endometrio", agregaron los expertos.

Para investigarlo, el equipo analizó si el riesgo de cáncer de endometrio entre las mujeres con diabetes tipo 2 era distinto al de otros factores de riesgo de ese cáncer mediante información de tres estudios poblacionales en la zona occidental del estado de Washington, de entre 1985 y 1999.

Los estudios incluyeron a 1.303 pacientes con cáncer de endometrio y 1.779 mujeres sanas.

Las mujeres con diabetes tipo 2 tenían un 70 por ciento más probabilidades de desarrollar cáncer del endometrio.

La diabetes estuvo relacionada con ese tipo de cáncer en las mujeres delgadas, con sobrepeso y moderadamente obesas. Asimismo, las pacientes diabéticas y con antecedentes de hipertensión tenían más riesgo de cáncer endometrial.

Este estudio, escribieron los autores, demuestra que existe una relación entre la diabetes tipo 2 y el cáncer de endometrio, independientemente de la presencia de otros factores de riesgo, "salvo, quizás, la hipertensión y la obesidad extrema".

FUENTE: American Journal of Epidemiology, Marzo del 2008

martes, 12 de febrero de 2008

Con cada hora de sueño el riesgo de sobrepeso cae en un 9%

En un reciente artículo publicado por investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg se afirma que, en los niños (varones), dormir menos horas parece aumentar proporcionalmente el riesgo de sufrir de sobrepeso o directamente de obesidad.


Tras compilar y comparar una serie de estudios epidemiológicos se concluyó en un "meta-analásis- en el que se veía el siguiente resultado: Con cada hora adicional de sueño, el riesgo de sobpreso u obesidad cae en un 9%.

Los resultados de la investigación se publican en el número de febrero de la revista médica Obesity.

"Nuestro análisis de los datos muestra una clara asociación entre la duración del sueño y el riesgo de sobrepeso u obesidad en los niños. El riesgo se redujo con más horas de sueño ", resumió el doctor Youfa Wang, autor del estudio y profesor asociado en la Escuela Bloomberg del Centro de Nutrición Humana.

En el trabajo se afirma que dormir algo más podría ser una opción posible en la prevención de la obesidad infantil y es una alternativa que debería considerse en futuros estudios de intervención masiva contra este problemática.

Además, los resultados también pueden servir para entender mejor lo que está pasando en esta temática en sociedades donde los niños no descansan lo suficiente, en parte por la alta presión que reciben para lograr excelencia académica y donde, justamente, la prevalencia de la obesidad está aumentando. Un ejemplo es lo que ocurre en varios países de Asia oriental.

En las conclusiones del trabajo se explica que se examinaron 17 estudios publicados sobre la duración del sueño y la obesidad infantil y se analizan y comparan 11 de ellos en mayor profundidad.

Así, la cantidad recomendada de horas a dormir varían entre los estudios analizados y la edad de los niños. Pero algunas investigaciones sugieren que los niños menores de 5 años deben dormir 11 horas o más por día. Los niños de 5 a 10 años deben dormir durante 10 horas o más por día y los niños de más de 11 años debe dormir al menos 9 horas por día.

Los resultados del trabajo concluyen mostrando que los niños con la menor cantidad de sueño tenían un 92% más de riesgo de sobrepeso u obesidad en comparación con los niños con mayor cantidad de horas dormidas. Para los niños menores de 5 años, la duración más corta del sueño significa menos de 9 horas de sueño por día. Y para los chicos de entre 5 y 10 significaba menos de 8 horas de sueño por día. Y menos de 7 horas de sueño por día para los pre-adolescentes de más de 10.

Y, como detalle final, estas asociaciones entre el aumento del sueño y la reducción del riesgo de obesidad está fuertemente asociada en los varones, pero no así en las niñas.

Fuente: Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg

sábado, 8 de diciembre de 2007

Un estudio sugiere que se perdería peso comiendo carne

Un nuevo estudio australiano asegura que una dieta rica en carnes rojas, pollo y pescado ayudaría a los hombres a perder más peso que los que comen mayormente pastas, arroz y papas. Reduciría además su riesgo de contraer diabetes y otras enfermedades crónicas.


Los hombres obesos y con sobrepeso que comieron carnes rojas cuatro veces por semana perdieron un promedio de 2,7 kilos más por año que los que las ingerían nada más que una vez por semana, indicaron investigadores de la Organización de Investigaciones Industriales y Científicas del Commonwealth, en Adelaida.

Los hombres que siguieron la dieta de elevado contenido proteico perdieron también peso a mayor velocidad en la zona de su torso, a pesar de que ambos grupos perdieron casi la misma cantidad de la llamada grasa abdominal en un lapso de 12 meses.

La reducción de la grasa abdominal disminuye el riesgo de un hombre de contraer diabetes, enfermedades del corazón y cáncer de intestino. "Los hallazgos confirman estudios anteriores que mostraban los beneficios en las mujeres de las dietas de elevado contenido proteico", dijo Manny Noakes, el nutricionista que lideró la investigación.

Para este estudio se siguió de cerca a más de 100 hombres y se compararon las dietas que seguían.

De cualquier manera, los estudios no son muy fiables, puesto que el mismo fue financiado en un 50% por un productor local de carnes. Habría que hacer más investigaciones y esperar a que profesionales más objetivos, nos den los resultados.

Fuente: New York Times

viernes, 7 de diciembre de 2007

Como con el tabaco, buscan prohibir publicidad de “comida chatarra” a nivel Internacional

El especialista Richard Daynard, de la Universidad de Northeastern, de Chicago (EE.UU.) propuso en México que se haga un tratado internacional para el control de la obesidad similar al que ya existe para el tabaco.

Durante el seminario "Ley y salud pública: oportunidades para la prevención de la obesidad", celebrado en la capital mexicana, el experto recordó que el Tratado de la Convención para el Control del Tabaco (FCTC, por su sigla en inglés) fue firmado por 151 países que decidieron prohibir por completo su publicidad en televisión. De igual modo, prohíbe la venta de tabaco a menores, exige advertencias en los paquetes grandes y eficaces, prohíbe descriptores engañosos relacionados con la salud, aumenta los impuestos y excluye a la industria tabacalera de la formulación de la política a seguir por los partidos.

El catedrático de Derecho sostuvo que el FCTC era necesario para construir un consenso internacional en la política a seguir y para evitar que el poder de las multinacionales tabacaleras intimidasen a los gobiernos "dividiendo y conquistando" las regiones, mismos motivos por los que el tratado sobre obesidad es requerido.

El tratado de control de obesidad podría restringir los anuncios de "comida basura" dedicados a los niños, eliminarla de los colegios y adecuar los paquetes para que se indique las calorías de los productos con claridad. El objetivo es también prevenir la publicidad engañosa, apoyar que haya demandas legales, aumentar los impuestos sobre estos productos y desanimar a las empresas que los elaboran a intervenir en las políticas públicas.

En declaraciones a la prensa antes del seminario, Daynard aseguró que el problema de obesidad en EE.UU. es muy parecido al de México, pero señaló que en éste último crece mucho más rápido, y que si sigue desarrollándose a este ritmo el problema se pondrá todavía peor. Indicó que según un estudio del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, si continúa esta tendencia, de los niños nacidos en EE.UU. en 2000 más de la tercera parte sufrirá de diabetes en algún momento de su vida. Agregó que si estos niños son latinos, más de la mitad de ellos será diabético, afirmó.

El experto no se mostró sorprendido de que México sea uno de los países con mayor índice de diabetes del mundo, y adelantó que "se pondrá peor". Daynard insinuó que el motivo de este dramático panorama para los latinos y los mexicanos puede ser "una pequeña diferencia genética entre el típico mexicano y el típico estadounidense", que hace que el primero tenga mayor tendencia a contraer diabetes y obesidad. Además, consideró que la pobreza y desnutrición de algunos sectores en México facilita la venta de la comida basura por sus reducidos precios. Para evitar esto, Daynard sugirió que el Gobierno subsidie las frutas y las verduras y lo compense subiendo los impuestos de la "comida basura". Según estadísticas oficiales, uno de cada cuatro niños mexicanos sufre de obesidad y al menos uno de cada diez mexicanos está enfermo de diabetes.

Fuente: ABC News

martes, 4 de diciembre de 2007

Obesidad: un grave factor de riesgo de muerte para las embarazadas

Más de la mitad de las mujeres que murieron durante el parto o embarazo entre 2003 y 2005 en el Reino Unido eran obesas o con sobrepeso y aunque ese país sigue teniendo una de las tasas más bajas de muertes maternas en el mundo, la tendencia, dicen los expertos, es "muy preocupante".

Y es una tendencia mundial, como explicó a BBC Ciencia el doctor Eduardo Atalah, experto en obesidad y riesgo reproductivo de la Universidad de Chile.
"En toda Latinoamérica ha habido un aumento importante en la obesidad de todos los grupos y todas las edades" ... "Pero las mujeres tienen mayores tasas de obesidad que los hombres, y en Chile más del 50% de las mujeres embarazadas tienen obesidad o sobrepeso", afirma el experto.


Complicaciones
El estudio británico fue llevado a cabo por la Investigación Confidencial sobre Muertes Maternas (CEMACH en sus siglas en inglés), un organismo del ministerio de Salud británico; El documento, titulado "Salvando la vida de las madres", pide que las mujeres obesas o con sobrepeso tengan más consejo y apoyo antes y durante el embarazo.
Según los autores, "la obesidad se está convirtiendo rápidamente en el principal problema de salud pública y su efecto en la maternidad debe tomarse seriamente".
Aunque el número total de muertes maternas en este país -295 mujeres de un total de dos millones de embarazos entre 2003 y 2005- es muy bajo, el porcentaje de muertes vinculado a obesidad preocupa a los expertos.

Según los investigadores, las cifras sugieren que incluso un modesto volumen de peso adicional en el embarazo lleva un riesgo adicional; Y cuando hay obesidad el problema es muy significativo.
De las mujeres que murieron, 15% tenía obesidad mórbida (que se refiere a pacientes que están de 50 a 100% encima de su peso normal) o súper mórbida.
Los autores afirman que una mujer obesa embarazada tiene probablemente cuatro o cinco veces más riesgo de morir durante el embarazo o parto que una mujer de peso normal; Y lo mismo se aplica a sus bebés, agregan.
"En Chile hemos estudiado bastante la relación entre obesidad y la evolución del embarazo y del recién nacido", explica el doctor Atalah.

"Hemos encontrado efectos muy negativos tanto para la madre como para el niño".
Entre las complicaciones más comunes que enfrenta una mujer obesa, dice el experto, están la hipertensión, la colestasia (un trastorno hepático asociado al parto prematuro) y la diabetes gestacional.
"También hay más riesgo de infecciones, de hemorragias, y el niño es más grande", afirma el experto. "Y esto genera más problemas en el parto, mayor número de cesáreas y mayor mortalidad perinatal", agrega.


domingo, 2 de diciembre de 2007

Cestionan argumento de que el jarabe de maíz influya en el aumento de la obesidad y la diabetes tipo 2

Aunque algunos atribuyen el problema de la obesidad en Estados Unidos al jarabe de maíz en los alimentos procesados, un nuevo estudio pone en duda esa hipótesis. Investigadores hallaron que el jarabe de maíz rico en fructosa tenía el mismo efecto durante el día que el azúcar de mesa sobre el apetito y la alimentación de las personas. El equipo sostiene que los resultados cuestionan el argumento de que el jarabe influya en el aumento de la obesidad y la diabetes tipo 2. En los últimos 35 años, la industria alimentaria reemplazó progresivamente la sucrosa (azúcar) con jarabe de maíz rico en fructosa como endulzante principal.

Algunos expertos sostienen que el jarabe impulsa a las personas a comer en exceso por sus efectos a corto plazo en el organismo.
La glucosa produce un aumento de la producción de la insulina, la hormona que ayuda a reconocer la saciedad; en cambio, la fructosa tiene un efecto menor sobre la insulina.
Estudios sugieren también que el efecto de la fructosa sobre las "hormonas del apetito", que ayudan a controlar el consumo de alimentos, es más débil.

Para analizar mejor el problema, Tina Akhavan y G. Harvey Anderson, de la University of Toronto, en Canadá, realizaron dos estudios sobre 31 hombres saludables. En cada ensayo, los hombres bebieron distintas soluciones dulces (con azúcar, jarabe de maíz rico en fructosa u otra combinación de glucosa y fructosa). Todas esas soluciones tenían la misma cantidad de calorías. A la hora y media, los hombres podían comer la cantidad de pizza que querían. En general, el equipo halló que no había diferencia en los niveles de apetito o de consumo de alimento de los hombres que antes habían consumido azúcar o jarabe de maíz.

Y aunque las soluciones dulces con mayor nivel de glucosa que fructosa aumentaron la producción de insulina, todas las soluciones suprimieron por igual la acción de la grelina, la hormona que estimula el apetito.
"Estos estudios no respaldan la hipótesis de que reemplazar la sucrosa con jarabe de maíz rico en fructosa como endulzante calórico favorezca la alimentación excesiva y la obesidad por sus diferencias en los efectos fisiológicos de corto plazo", concluyeron los autores.

viernes, 30 de noviembre de 2007

El paso de los años favorece el sobrepeso y la obesidad

Durante la adultez, comienzan a surgir diversas afecciones o complicaciones que no representaban un inconveniente en años anteriores. Una de ellas es el sobrepeso, "fantasma" que acecha a muchos hombres que se encuentran en la cuarta década, y a las mujeres especialmente al comenzar el climaterio. El desarrollo de esta condición está favorecido por la gran cantidad de alimentos disponibles -la mayoría de los cuales son ricos en grasas-, pero también por el acelerado ritmo laboral y social que obliga a comer desordenadamente y a dejar la práctica de actividad física para el fin de semana o las vacaciones.

Al pasar los años, la balanza muestra fluctuaciones inesperadas. No obstante, el principal inconveniente del sobrepeso o la obesidad no radica en la incomodidad o la dificultad para realizar determinadas actividades, sino en los problemas de salud que vienen de la mano. Entre los principales, se encuentran el riesgo aumentado de desarrollar presión alta, diabetes y altos niveles de colesterol, así como también los problemas respiratorios y musculares, entre otros.

De acuerdo con lo expresado a Pro-Salud News por la doctora Rosa Labanca, médica especialista en nutrición, representante por Argentina ante la Sociedad Mundial de Obesidad, "hay diversas razones por las que nuestra población, al igual que muchas otras en el mundo, sufre problemas relacionados con el exceso de peso. La primera tiene que ver con la globalización de los hábitos alimentarios que nos lleva a comer comida hipergrasa; la segunda, con el marcado sedentarismo en el que vivimos; y la tercera razón con la falta de prevención no sólo por parte de los médicos, sino también del Estado, a través de Salud Pública".

Al comenzar el climaterio aumenta el riesgo
Menopausia es el término médico que designa la fecha del último período menstrual de la mujer. Para algunas este momento, que se presenta generalmente alrededor de los 50 años, es particularmente difícil de atravesar pues sobrevienen tanto la pérdida de la capacidad de reproducción como cambios hormonales. Sin embargo, una de las manifestaciones más claras del comienzo de la menopausia es el aumento de peso.
Es muy frecuente escuchar mujeres que manifiestan nunca haber tenido inconvenientes en esta área, y encontrarse luego del cese de la menstruación con que engordan aun ingiriendo los mismos alimentos que antes de comenzar el climaterio. Frente a esta situación, la mejor opción es mantener consultas periódicas, tanto con un ginecólogo como con un especialista en nutrición, a fin de comprender mejor cuáles son las modificaciones que se están produciendo, y la mejor forma de sobrellevarlas. Una dieta rica en frutas, verduras y baja en contenido graso puede ayudar a equilibrar las fluctuaciones de peso. Otro punto fundamental es el ejercicio físico.

Los hombres deben medir la actividad física
Como consecuencia de los cambios que se producen en su constitución corporal, una vez alcanzada la cuarta década, muchos hombres -menos afectos a las dietas que las mujeres- caen en el fanatismo por la actividad física, debido a una cada vez mayor necesidad de verse bien.El principal peligro de esta conducta radica en la falta de costumbre. Mientras algunos hombres realizan actividad física consistentemente desde niños, otros comienzan a movilizarse a los cuarenta años y, sobre todo, en el mes de noviembre. En este sentido, los especialistas destacan la importancia de realizar controles previos que permitan conocer el grado de aptitud física que cada persona posee. "La realización de un correcto diagnóstico del estado de salud del deportista permite disminuir las probabilidades de encontrarnos con situaciones desagradables que en muchas ocasiones ponen en riesgo la vida del individuo.

Quienes seguro deben pasar por el consultorio son aquellas personas que presentan uno o más factores de riesgo coronario que les puedan jugar en contra. Aquellos que no cuentan con ninguno de ellos, pero desean realizar ejercicio en forma regular, igualmente deben someterse a un examen completo que les permita saber adónde están parados y qué nivel de exigencia pueden manejar", señaló a Pro-Salud News, el doctor Oscar Mendoza, médico cardiólogo, especialista en Medicina del Deporte del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA).

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Titulos: 1- Técnico Superior en Servicios Gastronómicos. 2- Instructor en Salud, Alimentación y Actividad Física. 3- Licenciado en Nutrición (Cursando) Cursos: • Curso Básico de Cocina Natural. • Panificados Integrales • Repostería Natural. • Uso de condimentos. • La soja y sus múltiples posibilidades. • Curso de Repostería Árabe. • Curso de Cocina Árabe. • Repostería Argentina. • Prevención de Adicciones. • Drogadicción y Familia. • Prevención de Trastornos Alimentarios. • Desordenes Alimentarios. • Bulimia y Anorexia. • Servicios de AA&BB. • Operador de Pc. • Tallado y Decoración con Frutas y Verduras. • Gerenciamiento de establecimientos gastronómicos. • Obesidad y sexo. * Medalla de Bronce: Fiesta de los cocineros - Parque Norte 98. * Medalla de Plata: Revista Cuissine & Vins - 99.